Revista Empléate

N°1 - Empleate 1

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Dibujando nuestro futuro

Economía y empleo, ¿un asunto de mujeres?

Sostenibilidad es la palabra clave

Teresa Fernández Ridruejo. Orientadora laboral. Experta en género

En octubre de 2009 ya se hablaba en Bruselas del impacto que la crisis económica mundial estaba teniendo en el trabajo de las mujeres. Asimimo, en aquella primera Conferencia Sindical Internacional, que congregó a 450 dirigentes sindicales femeninas provenientes de 110 países, se discutieron y propusieron medidas para mejorar la seguridad, los salarios y las condiciones laborales de las mujeres.  Pues bien, a pesar de prever los nefastos resultados que la crisis economica causaría en el empleo y en la vida de las mujeres la realidad es mucho más grave. Aquella previsión y las recomendaciones hechas no han servido para nada.  Y no han servido para nada porque las tasas de desempleo femenina actuales son descomunales y las desigualdades entre los generos son más desiguales, si cabe. Los entes públicos, ocupados en elaborar recomendaciones e informes con un ingente contenido teórico se han olvidado, sin embargo, de los instrumentos normativos y economícos que hubieran permitido el desarrollo y la puesta en práctica de los mismos. Y así las cosas y aceptando -por todos los mandamases- que la economía y el empleo son también asuntos de mujeres, el sistema financiero, político empresarial ha tratado -persiste en el empeño- de volver a recluir a las mujeres en esa neocárcel que es el hogar, argumentando necedades tales como que la causa de tanta delincuencia juvenil es debida a que las mujeres no están con su prole el tiempo suficiente o premianado con un subsidio estatal a las familias que cuiden de sus criaturas en casa. Léase entre líneas que lo que estas "ofertas-ayudas-leyes algunas veces" llevan implícito es promover que las  mujeres se desconecten del mundo laboral. La llamada 'prima del fogón' da sobrada cuenta de lo que estamos hablando.
Las crisis no deberían utilizarse como excusa para crear desigualdades ni para socavar los derechos adquiridos por las mujeres, pero se utilizan. A pesar de reuniones, escuentros, informes, etc., no se ha aplicado el 'Pacto Mundial por el Empleo' que instaba a tomar medidas para mantener a las personas en sus trabajos, para apoyar las empresas y para impulsar la generación y recuperación de los empleos en combinación con sistemas de protección social, en particular para los más vulnerables, integrando en todos los casos la preocupación por la igualdad de género. En su defecto, los gobiernos han premiado al sistema financiero con enormes cantidades de dinero en detrimento de un país empobrecido como nunca antes se ha conocido, la ciudadanía al borde del abismo y las mujeres enfrentándose a una violencia en su trabajo, como trabajadoras, violencia que por la actual crisis ha incrementado y va más allá del lugar del trabajo, a la familia, a las comunidades y a la sociedad.
Silvia Federici, profesora en la Hofstra University de Nueva York, afirmaba en su ensayo 'Capitalistas contra las brujas' que la caza de brujas de los siglos XVI y XVII fue instigada por el capitalismo emergente. La masiva quema de mujeres tuvo más que ver con su condición de estorbo, de figuras que no encajaban en la nueva economía que con su habilidad para cocer pócimas y platicar con el diablo en sus ratos de ocio. El capitalismo nació recurriendo a la violencia extrema. "La caza de brujas está relacionada con el desarrollo de una nueva división sexual del trabajo que confinó a las mujeres al trabajo reproductivo", afirma Federici en su ensayo. La historia se repite pero hoy día no podemos hablar de "caza de brujas" porque sería políticamente incorrecto pero, sí podemos hablar de una reacción para derrotar la resistencia a la reestructuración social y económica en la que las mujeres son el estandarte para liderar y derrotar el actual sistema capitalista y crear un modelo económico más humanizado.
Ejemplos podemos tomar varios. Y uno que se encuentra relativamente cerca es Islandia, país que hace tres años escasos se encontraba al borde del abismo y que en la actualidad ha resurgido de las cenizas: el presupuesto estatal está casi equilibrado, las exportaciones superan a las importaciones y la moneda es estable. Y todo ello gracias a un concepto íntegramente femenino: la sostenibilidad. Un pensamiento que según palabras de la ministra de Educación, Ciencia y Cultura Katrin Jacobsdottir, es más femenino que masculino.  Afirmaba el pasado mes de marzo en una entrevista hecha por J. Carlin: "Si queremos permanecer alejados de la crisis y construir, todos sabemos que hay que pensar no en el futuro inmediato, sino en los próximos 10 o 20 años. Esa no es la forma de pensar de un Gobierno dominado por hombres; esa es una manera de pensar femenina”. Las mujeres se han hecho cargo del país y lo están arreglando. Por tanto, aquí y ahora decimos que la economía y el empleo, como bien dice la autora de este artículo,es un asunto de mujeres

Todas somos conscientes de las dificultades económicas actuales, diariamente oímos hablar de la famosa prima de riesgo y comprobamos que nuestras hipotecas suben al mismo ritmo de vértigo,  más aún tras el reciente rescate europeo que hemos sufrido. Y así,  poco a poco, el empleo se ha convertido en un artículo de lujo que cuando esporádicamente lo conseguimos nos damos cuenta de la precariedad de sus salarios y condiciones que no nos permite ni llegar a fin de mes y mucho menos pensar en el mañana. Estamos así desde finales del 2008, ya han transcurrido más de tres años, con sus días y sus noches y hemos  pasado de una situación de “espera a que se produzca el milagro” a otra de “temor tras el rescate de la eurozona”

No podemos vislumbrar el futuro, solo nos reconforta recordar el pasado y que al introducir nuestra tarjeta en el cajero ya no vuelvan a aparecer los números rojos y que podamos liberarnos de  algunas facturas pendientes y además vivimos con la ilusión de poder realizar compras nuevamente: ir de tiendas y no a pasear, disfrutar usando la tarjeta nuevamente, salir  al cine, ir de vacaciones, etc. Pero no ocurre nada, el día a día se hace más difícil, nuestro sueldo a duras penas nos llega a fin de mes tras pagar la luz, el agua y la hipoteca y/o alquiler de nuestro piso sin saber si, a duras penas y con un poco de suerte “resistiremos” hasta el próximo mes.ilustración mujer multidisciplinar

Quizás sea el momento  de dejar de esperar el milagro y de  comenzar a dibujar nuestro futuro, de dejar de mirar el pasado con nostalgia, nosotras las mujeres hemos demostrado sobradamente a lo largo de nuestras vidas que estamos acostumbradas al trabajo duro y silencioso, a la sombra del empleo y hemos cuidado siempre de los demás, hemos soportado las cargas, nos hemos esforzado siempre, sin esperar ningún reconocimiento, con esfuerzo, con constancia, diríase que con tenacidad y tozudez, hemos demostrado que sabemos hacerlo bien y no nos aminoramos ante el trabajo duro. Nuestras manos invisibles, además de no reconocidas son las que han mantenido y mantienen la economía neocapitalista actual y se rigen por la satisfacción de unas necesidades subjetivas basadas en sentimientos y lazos afectivos, que no son mercantilizables y no gozan siquiera  de reconocimiento social pero es importante reconocer que  sin estas manos invisibles la sociedad actual nunca habría estado garantizada.

Si somos valientes y audaces podemos comenzar imaginando ese otro mundo donde las cosas sean diferentes en la medida en que las deseamos. Quiero un futuro  donde mujeres y hombres compartan horarios, trabajen en iguales condiciones y salarios y al mismo tiempo realicen por igual las tareas relacionadas con las actividades de  la vida privada y/o familia. Una sociedad más humana, centrada en las necesidades de las personas y no en determinados intereses monetarios o institucionales y con unos valores solidarios fuertemente arraigados donde prime la colaboración ante la competitividad, donde las administraciones y la política se ocupen de las personas, de facilitarnos recursos de forma equilibrada en vez de cargarnos con mas impuestos: apoyo a nuestros mayores, a los más pequeños, a las personas más desfavorecidas y más vulnerables, en el ocio y el tiempo libre, donde podamos decidir libremente sobre nuestro cuerpo, nuestra sexualidad y poder manifestar nuestras necesidades cotidianas de una forma natural, sencilla, y sentirnos apoyadas por unos hombres que no muestren miedo a sentir nuevas emociones y retos, a perder el control, a llorar y  a disfrutar y ejercer  verdaderamente su paternidad con responsabilidad. Porque juntos podemos inventar un nuevo mundo, donde no se nos marque un camino diferente por tener uno u otro sexo, libres de elegir nuestro destino, de ocuparnos de las tareas que decidimos, de  ser ingeniera o administrativa, de tener o no descendencia, de vivir y sentir conforme decidamos por nosotras/os mismas/os.

En estos momentos no podemos olvidar que tenemos derecho a trabajar aún cuando los recursos escasean, porque  a lo largo de la historia, en otros tiempos de recortes, fuimos desplazadas del mercado laboral. Nos ocurrió  a las mujeres en Europa, tras la finalización de la II Guerra Mundial donde con los hombres en el frente hicimos todos los trabajos que ellos abandonaron para luego tener que ser desplazadas nuevamente al ámbito doméstico. Y lo mismo nos ocurrió tras la I Guerra Mundial y la posterior crisis del 29, donde podemos apreciar muchos paralelismos con la situación actual.

"Ellas fueron capaces, independientes y nos permitieron a las mujeres modernas convertirnos en una parte integral y duradera del mundo occidental".


1st world women's conference-2009En este contexto quiero mencionar y recordar a un grupo de mujeres que, al igual que ahora,  tuvieron la necesidad de “reinventarse” el mundo , me refiero al estilo de vida de “Las Flappers”: Solas pero llenas de vida usaban faldas cortas, lucían un corte de cabello especial denominado bot-cat, escuchaban y bailaban música no convencional (jazz), usaban maquillaje, bebían licores, fumaban, tomaban el sol y se bronceaban, se atrevían a conducir y en general mostraban conductas que desafiaban lo que se consideraba socialmente correcto. Pero quiero destacar que, en contra de la sociedad establecida,  fueron capaces de convertirse en el centro de atención y el eje principal del mundo de la moda, dando lugar al nacimiento de la mujer moderna actual y al desarrollo de la industria textil y del mundo de  la imagen y la estética. ELLAS FUERON CAPACES , independientes y nos permitieron a las mujeres modernas convertirnos en una parte integral y duradera del mundo occidental.
Las mujeres hemos dado un gran paso adentrándonos al siglo XXI y la fuerza motora reside en parte en el reconocimiento de nuestro trabajo de forma remunerada y con los mismos derechos y el uso positivo de nuestro tiempo libre  que es visto como igualmente valioso al de los hombres. Nuestra conquista ha sido acceder masivamente a la formación y al mercado de trabajo para así conseguir nuestra independencia económica. Ha sido una revolución silenciosa nuevamente y que nos ha hecho retrasar la maternidad unos 10 años y reducir drásticamente el número de hijos como única posibilidad de ir ocupando espacios, sin modelos a imitar, con muchas dificultades  pero alejándonos de un reparto de funciones ligados al sexo y pese a la continua presión social.

HOY Y AHORA tenemos la oportunidad y es posible reinventar nuevamente una sociedad, la que queramos,  más igualitaria y donde las mujeres tenemos mucho que decir, porque estamos preparadas, disponemos de la generación mejor formada de todos los tiempos. ¿Por dónde comenzamos? ¿Cómo lo hacemos? ¿Dónde miramos? A lo largo de nuestras vidas, muchas  veces, las mujeres no nos sentimos capacitadas para enfrentarnos a los nuevos retos , nos faltan modelos a seguir y no sabemos las respuestas y solo podemos buscar el empuje en nuestra propia figura y en la trayectoria de nuestras luchadoras antepasadas e ir avanzando con la mentalidad de “merezco este puesto porque estoy preparada y lo he buscado” comenzando por nosotras mismas a atrevernos a participar activamente y a actuar en todo lo que está a nuestro alrededor.

Tenemos mucho que decir, podemos aportar soluciones y contribuir a diseñar otra forma de vivir podemos y debemos contribuir con nuestra voz visibilizando el valor y la importancia de nuestras tareas y desde nuestro lugar de  trabajo. El futuro no depende de las políticas que se llevan a cabo, depende de lo que hagamos HOY Y AHORA y es posible hacer las cosas de otra manera teniendo en cuenta nuestras voces. Se nos plantea un reto, diríase una revolución: avanzar hacia una sostenibilidad de la vida humana, por una economía al servicio de las personas y la calidad de vida, y así pues, LA ECONOMÍA Y EL EMPLEO ES  UN ASUNTO DE MUJERES.las olvidadas de angeles caso

Finalizo con el testimonio de Margaret L. King (joven criada de la Inglaterra rural del S XIV), extraida del libro de Angeles Caso “Las olvidadas” para que con la perspectiva histórica del trabajo femenino comprobemos que siempre hemos estado al frente de todas las situaciones y que en estos momentos se hace necesario alzar nuestra voz como mujer:

Tengo que aprender a hilar, rastrillar, cardar, tejer, limpiar los conejos, elaborar las bebidas, hornear, hacer malta, cosechar, amontonar gavillas, quitar las malas hierbas, ordeñar, alimentar a los cerdos y limpiar sus pocilgas. En la casa tengo que hacer las camas, barrer, fregar y, en la cocina, limpiar los cacharros, lavar los platos, recoger la leña y encender el fuego, hervir la leche, limpiar el fogón y engrasar los moldes, hacer el queso y ocuparme de que todo esté en orden".

 

 

Por: Teresa Fernández Ridruejo. Orientadora laboral, experta en género.

Ilustraciones: Cristina Luengo

 

Sumario

Editorial

Federación María Laffitte

Evolución de la relación mujer y empleo en democracia

Ana Pérez Luna. Secretaría de la Mujer UGT Andalucía

Programas de formación, ¿el camino para el empleo?

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Andalucía y su tejido empresarial

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Mujeres-motor, también en tiempos de crisis

Ana Vázquez

Servir para servir

Iván Montes Gálvez

Emprenderla con el fututo. Retos del empleo femenino ante la crisis

Iván Montes Gálvez

Mujeres frente a la crisis, soluciones con acento andaluz

Carmen G. Gavira

Economía y empleo, ¿un asunto de mujeres?

Teresa Fernández Ridruejo. Orientadora laboral. Experta en género

¿Por qué decimos economía cuando queremos decir dinero?

Iratxe Acha (TTi, Tecnología para la Transformación Interior)

Crisis es nombre de mujer

Aitor Aspuru Sáez

Jezabel. Veganamente...

Aitor Aspuru Sáez

La responsabilidad de hablar desde la experiencia

Aitor Aspuru Sáez

"Nunca sabemos el potencial que tenemos dentro"

Cristina M. Sacristán

"En esta sociedad los logros masculinos se magnifican"

Cristina M. Sacristán

El difícil camino hacia la igualdad de la mujer ucraniana

Lyudmyla Kovalchuk - La Strada Ukraine

Las labores de cuidado infantil y el nuevo marco de regulaciones para el ejercicio del cuentapropismo en Cuba

Magela Romero Almodóvar

Poner en hora el reloj de los oficios

Magela Romero Almodóvar

Género y empleo: la realidad chilena

Oriana Ayala Ferrada

Servicio doméstico, ni sueños, ni ambiciones

Oriana Ayala Ferrada

¡Comienzan las rebajas!... en el tiempo de descanso

Mg. Florencia Antoniou

Fora de Eixo. Fuera del eje

Marta Florencia Goldsman

Mujeres, trabajo y cooperativismo en Brasil

Bianca dos Santos

Mujer, negra y empresaria

Neesa Isaacs

Ser mujer, ser empresaria.

Susana Escalante

Zineb, sencilla ciudadana del mundo

Zined Chbibi-Cadoux

No todo es de color rosa en el mercado laboral australiano

Silvia Cuevas Morales

Mujeres. La fuerza del cambio en India

Susana Marín Aguilera

Paseo cultural

Judy Rudon

Créditos

Federación Asoc. María Laffitte