Revista Empléate

N°1 - Empleate 1

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Las labores de cuidado infantil y el nuevo marco de regulaciones para el ejercicio del cuentapropismo en Cuba

Lo personal es político

Magela Romero Almodóvar

“Este es el tiempo no sólo de proteger el derecho al trabajo de las mujeres casadas y las conquistas femeninas en el área laboral, sino de proteger el derecho de estas a casarse y a tener criaturas” (Myrdal, 1968

Existe una gran contradicción a nivel internacional entre el orden laboral de nuestras sociedades, construidas y pensadas al estilo patriarcal y las dinámicas cotidianas de quienes optan por la maternidad; pues son ellas quienes más sufren la magnitud de los obstáculos que se derivan del no contar con los recursos suficientes para el disfrute de este rol a plenitud y en equidad con sus familiares sobre todo hombres. Este hecho se debe, entre otras razones, a la permanencia de una división socio - sexual del trabajo y de los espacios que marca de manera diferenciada las dinámicas femeninas y masculinas en relación a las tareas de reproducción.

Ante tales circunstancias y en función de una reflexión más profunda del asunto se pueden utilizar las siguientes interrogantes, las cuales darán algunas pistas acerca de las particularidades que adopta la problemática en los diferentes sistemas y de su complejidad en la actualidad.

- ¿Qué acciones se potencian para garantizar el bienestar social asociado a la mejoría de las tasas de fecundidad? ¿Cuánto cuesta instaurarlas?
- ¿Qué políticas o estrategias se establecen en cada sistema para la atención y aseguramiento de las personas que quieren tener hijos (as)?
- ¿Cómo se articulan estas iniciativas con las peculiaridades del contexto y específicamente con la forma en que se expresa dentro de él la organización patriarcal del mundo
- ¿Cuánto se piensa en el costo personal y familiar de tener hijos en contextos adversos a sus principales responsables según la tradición machista? “Las madres”
- ¿En qué medida se tiene en cuenta que lo personal es político y que esta decisión pasa por el costo – beneficio que cada cual le ve y las condiciones que tenga para optar o no por un “Sí a la descendencia”?

Cuba area de vendedores por cuenta propiaLas respuestas que en cada contexto se darán a las mismas estarán condicionadas por el desarrollo en temas de género que se haya alcanzado, sobre todo en relación al dilema familia – trabajo, dos esferas de la vida que se presentan como contrarias a pesar de los intentos de muchos de hablar de una posible conciliación entre ellas, que deriva casi siempre en malos arreglos. Ello se debe a que este proceso es pensado, casi siempre, desde una lógica productivista, donde el empleo y  la disponibilidad  laboral  son el único horizonte que importa (Rubery y otros (2002) y Magnusson y otros (2003), citados por Torns, 2005: P21). Por esta razón, muchas veces la conciliación no se avizora como una solución feminista a los problemas de inequidad entre los sexos en sus roles de cuidado, sino  como estrategia para mantener el orden establecido en detrimento de las mujeres haciendo parecer que es “lo políticamente correcto”.

Esta realidad perjudica fundamentalmente a las mujeres y se agudiza con el impacto directo de la crisis del Estado de Bienestar en la calidad/cantidad de los servicios de cuidado; también por el éxito de las políticas neoliberales, que trae aparejado el paulatino detrimento de las condiciones del empleo y la evidente posición de desventaja que tienen ellas en un mercado laboral más competitivo y exigente. Al mismo tiempo, existe un detrimento de los sistemas informales de cuidado familiar, los cuales se han vuelto más quebradizos e inseguros.

Toda esta situación trae como consecuencia “un vacío en torno al cuidado” (Russell, 2008: 5), pues cada vez se produce menos cuidado en la familia y se consume más.

Ante estas circunstancias aumenta la disonancia de aquellas que cuentan con empleos estables en una situación de crisis, al ser las principales responsables de este tipo de cuidados y sentir la necesidad de preservar la autonomía alcanzada. Entonces, muchas recurren a la contratación de otras mujeres para estos servicios, quienes usualmente tienen más desventajas que ellas para insertarse en el mercado laboral formal; sea por su condición de migrante (sea nacional o internacional), preparación escolar, problemas familiares o de otra índole. Esta contratación usualmente se establece en el mercado informal de trabajo y a nivel internacional se concibe como una realidad muy difícil de contabilizar, debido a las tipicidades que adoptan estas labores en una economía sumergida donde se mezclan el interés monetario, los afectos y la complicidad entre mujeres al compartir un rol “no negociable” según los preceptos patriarcales.

Este fenómeno, muy expandido a nivel internacional, trae serias complicaciones para muchas, sobre todo para las que brindan su mano de obra en el marco de una contratación inestable y desregulada, que las deja sin amparo legal ni seguros sociales. Ante esta realidad, algunos Estados han tomado iniciativas que ofrecen mayores garantías a este ejército de trabajadoras, artífices principales de la gestión cotidiana  en torno al cuidado infantil en muchas familias.

El caso cubano                                                                  Cuba-cuidado de laprole                          

El tema del cuidado en el contexto cubano reviste especial interés en la actualidad, sobre todo porque se vive un período de crisis en que las necesidades poblacionales asociadas a este tipo de servicios van en ascenso. Este hecho se debe entre otras razones al impacto de la crisis de los 90 en la economía y en el funcionamiento de las instalaciones destinadas a este fin, así como a la paulatina desaparición o detrimento de algunas estrategias y políticas apoyadas por el Estado y la Federación de Mujeres Cubanas orientadas al logro de lo que Rosyska Darcy Ribeiro denominara “Reingienería del Tiempo”1 .  

Ante esta panorama, se ha incrementado considerablemente el valor económico de estos servicios y se ha hecho más visible la existencia de las trabajadoras domésticas remuneradas en el país, quienes se desempeñaban hasta hace muy poco sólo en el sector informal de la economía al no estar su desempeño considerado entre las actividades autorizadas para el ejercicio por cuenta propia. Esta “reaparición”, primero en el mercado informal y ahora en el formal (como se verá más adelante), resulta de especial interés sociológico y político, ya que este es un fenómeno que se creía eliminado o al menos era casi imperceptible décadas después de la ofensiva revolucionaria de los 60 destinada a crear empleos decentes para todas y todos, eliminando cualquier vestigio de explotación que mediante el trabajo pudiera reproducir principios no socialistas.

Por aquellos tiempos, el empleo de las domésticas o “nanas” fue considerado por muchos como una manifestación de trabajo esclavo propio del sistema capitalista y en función de  eliminarlo fueron creadas múltiples estrategias. Entre ellas, resalta la creación de las  Escuelas para Domésticas “Conrado Benítez” (1961), destinadas a la educación e inserción social de aquellas muchachas que se habían quedado sin nada, en las casas ubicadas por las familias que emigraron del país al triunfo socialista. A través de este proyecto se les alfabetizaba hasta 6to grado, se les enseñaba Corte y Costura, Taquigrafía y Mecanografía. Después de graduadas, muchas de ellas pasaron a formar parte de la clase trabajadora, incorporándose como empleadas al Transporte Popular, a realizar Trabajos de Oficina en las agencias bancarias y a otras empresas estatales (Espín, 1990).

Estas iniciativas, junto a otras que se establecieron en el país en aras de lograr el empoderamiento femenino incidieron de forma afirmativa en la vida de las mujeres de la Isla en sentido general, pero especialmente en la de aquellas domésticas, provenientes de familias con escasos recursos económicos, que ni siquiera contaban con un nivel primario de instrucción. Este hecho puede constatarse en las transformaciones operadas en quienes luego del triunfo siguieron ejerciendo tales quehaceres de forma remunerada, así como en las tipicidades que adoptó este tipo de trabajo con el tiempo, las cuales marcan la diferencia de aquel contexto con el presente y determinan pautas que distinguen la realidad cubana de la que acontece con este tipo de trabajo en otras partes del mundo. 

Peluquera por cuenta propiaEntre estas particularidades resalta en primer lugar el ser una actividad que emerge en un sistema socioeconómico diferente donde existe un proyecto socialista interesado en mantener los principios de justicia social. En segundo lugar deben ser destacadas las variaciones en  las condiciones de partida de quienes se dedican a estos quehaceres, entre los rasgos que marcan estas transformaciones están los niveles de instrucción de esta fuerza de trabajo, la presencia de un mercado estatal planificado que asegura un consumo básico para los diferentes grupos poblacionales, la posibilidad de generación para muchas de estas personas de ingresos superiores o iguales a los que se obtienen en el sector formal. Mientras que en tercer lugar, destaca la relativa escasez de quienes ejercen este tipo de trabajos estando en situación de supervivencia, en comparación con América Latina y el resto del mundo (Nuñez, 1997: 45). Además de estos aspectos, se debe señalar que Cuba se ha incorporado al grupo de países que crean estrategias para regular este tipo de actividades y controlar la calidad de las mismas, al crear un marco jurídico que ampara el ejercicio legal de estas tareas y ofrece garantías tanto para quienes las realizan como para quienes se benefician de ello.

En este país desde el año 2010 se inició un proceso de reordenamiento económico cuyo principal objetivo ha sido reestructurar laboralmente el país en función de lograr un sistema más eficiente y productivo. Dentro de las principales transformaciones que han acontecido desde esta fecha se encuentra una nueva apertura al Trabajo por Cuenta Propia, en la que algunas labores de cuidado se presentan como opción.

Fotografías: Mujeres "cuentapropistas". Como Nanas, Peluqueras; Fruteras; Manicuristas y Restauradoras.

En esta nueva coyuntura se aprobó como alternativa de empleo el  cuidado infantil, un cambio que se presume fundamental para las condiciones actuales, ya que a través de él se delegan en este sector, servicios que hoy le son muy difíciles sustentar a la empresa estatal o necesitan ser complementados con otras alternativas ante una creciente demanda. Vale destacar como algo sumamente positivo que la aparición de este marco legal crea un sistema de seguridad que beneficia a un importante número de personas que se dedicaban anteriormente a estas labores de formal ilegal o quedaron disponibles Cuba-vendedora de frutas por cuenta propiaen el proceso de revisión de plantillas infladas. A través de él y específicamente con la aprobación del Decreto –Ley No. 284 del 2011 modificativo del Decreto – Ley No 278 del 2010, quedó establecido un régimen especial de seguridad social para este sector (MINJUS, 2011). Con el mismo se establecen por ejemplo los derechos al beneficio de licencias retribuidas por maternidad y a pensiones por invalidez total, temporal o permanente, por edad o a familiares por causa de muerte según el tiempo de servicios y el periodo de contribución.

Sin embargo, estos no parecen ser elementos suficientemente atractivos para un grupo de personas que  funcionan de forma paralela a estos cuentapropistas y no declaran su condición como cuidadoresCuba-manicyra por cuenta propia remunerados de infantes en aras de evitar el fisco o las inspecciones.  Este hecho determina en ocasiones la existencia de mayores beneficios para este grupo no registrado, ya que pueden proponer mejores precios y ganar una mayor clientela. Esta situación ocasiona malestar entre quienes se han acogido a la ley, quienes estiman que existe falta de control hacia estas ilegalidades. 

Otro de los aspectos a valorar en el nuevo contexto es la poca incorporación de los hombres a este tipo de tareas. Por ejemplo, según los datos ofrecidos por la Dirección de Empleo del Ministerio de Trabajo y de Seguridad Social en el 2011,  hasta noviembre de ese año habían solicitado licencias para cuidar infantes a nivel nacional 1460 personas, de ellas 1445 son mujeres (para un 99% de ocupación femenina en esta actividad) (Dirección de Empleo MTSS, 2011). Ello resulta una consecuencia de los procesos de socialización genérica que de forma diferenciada viven mujeres y hombres en la Isla, en la que ellas son mejor educadas para el cuidado y tienen luego mayores oportunidades para que incorporarse a estas  labores que ellos. Ante esta realidad se deben establecer mecanismos para estrechar las brechas que existen y limitar los mecanismos que tributan a su reproducción.                                                                         Cuba-restauracion por cuenta propia

Este es un reto difícil pero no imposible, sobre todo cuando creemos que otra organización genérica de nuestras sociedades no sólo es posible, sino necesaria.

A modo de conclusión

Las transformaciones operadas en el contexto cubano en el último periodo respecto al cuidado infantil se presumen de trascendental importancia histórica y social, tanto para quienes prestan estos servicios como para quienes lo reciben. Se sabe  que  aún resta mucho camino por recorrer para garantizar la adecuada incorporación, preparación y desempeño laboral de las personas interesadas en el desempeño de este ejercicio, pero se piensa que los pasos que se han dado inciden directamente en los posibles cambios y el establecimiento de un sistema global de cuidados más diverso y ajustado a un orden social que cambia buscando el desarrollo.

Estos son momentos de suplir las necesidades que se derivan del vacío en torno al cuidado existente y de crear estrategias sostenibles para afrontar los efectos negativos que este pueda traer aparejados. Para ello, se debe tener en cuenta la previsión, planificación y apoyo de estas estrategias desde lo estatal con enfoque de género, lo cual exige una mayor conciencia colectiva para considerar que la socialización y el cuidado de las personas dependientes y en especial de  la niñez, es un problema que atañe a toda la sociedad y no es un tema privado que debe resolver cada familia de forma independiente.

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1 Tienden a desaparecer en el tiempo: las escuelas internas (becas) para adolescente y jóvenes, tanto de la enseñanza media, pre universitaria y superior, los planes vacacionales en los centros de trabajo de los progenitores para el cuidado de las descendencia en períodos de receso docente, algunos centros creados para el cuidado de ancianos en el horario laboral, así como de algunos servicios que a precios módicos, servían de apoyo a los quehaceres domésticos, como: lavatines, tintorerías, autoservi, entre otros.

Bibliografía consultada:

Ministerio de Justicia (MINJUS). 2011. Gaceta Oficial No. 028 Extraordinaria Especial. La Habana, 6 de septiembre de 2011.
Espín, Vilma. 1990. “Informes centrales de los Congresos de la FMC”. Imprenta central de las FAR. La Habana.
Núñez, Lilia (1997).”·Más allá del cuentapropismo en Cuba”. En: Revista Temas, No.11.
Russell, Arlie. 2008 [2003]. La mercantilización de la vida íntima. Apuntes de la casa y el trabajo. Buenos Aires: Katz, Introducción.
Torns, T. 2005. “De la imposible conciliación a los permanentes malos arreglos”. Cuadernos de Relaciones Laborales  23, no. 1. Pp. 15-33.

Sumario

Editorial

Federación María Laffitte

Evolución de la relación mujer y empleo en democracia

Ana Pérez Luna. Secretaría de la Mujer UGT Andalucía

Programas de formación, ¿el camino para el empleo?

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Andalucía y su tejido empresarial

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Mujeres-motor, también en tiempos de crisis

Ana Vázquez

Servir para servir

Iván Montes Gálvez

Emprenderla con el fututo. Retos del empleo femenino ante la crisis

Iván Montes Gálvez

Mujeres frente a la crisis, soluciones con acento andaluz

Carmen G. Gavira

Economía y empleo, ¿un asunto de mujeres?

Teresa Fernández Ridruejo. Orientadora laboral. Experta en género

¿Por qué decimos economía cuando queremos decir dinero?

Iratxe Acha (TTi, Tecnología para la Transformación Interior)

Crisis es nombre de mujer

Aitor Aspuru Sáez

Jezabel. Veganamente...

Aitor Aspuru Sáez

La responsabilidad de hablar desde la experiencia

Aitor Aspuru Sáez

"Nunca sabemos el potencial que tenemos dentro"

Cristina M. Sacristán

"En esta sociedad los logros masculinos se magnifican"

Cristina M. Sacristán

El difícil camino hacia la igualdad de la mujer ucraniana

Lyudmyla Kovalchuk - La Strada Ukraine

Las labores de cuidado infantil y el nuevo marco de regulaciones para el ejercicio del cuentapropismo en Cuba

Magela Romero Almodóvar

Poner en hora el reloj de los oficios

Magela Romero Almodóvar

Género y empleo: la realidad chilena

Oriana Ayala Ferrada

Servicio doméstico, ni sueños, ni ambiciones

Oriana Ayala Ferrada

¡Comienzan las rebajas!... en el tiempo de descanso

Mg. Florencia Antoniou

Fora de Eixo. Fuera del eje

Marta Florencia Goldsman

Mujeres, trabajo y cooperativismo en Brasil

Bianca dos Santos

Mujer, negra y empresaria

Neesa Isaacs

Ser mujer, ser empresaria.

Susana Escalante

Zineb, sencilla ciudadana del mundo

Zined Chbibi-Cadoux

No todo es de color rosa en el mercado laboral australiano

Silvia Cuevas Morales

Mujeres. La fuerza del cambio en India

Susana Marín Aguilera

Paseo cultural

Judy Rudon

Créditos

Federación Asoc. María Laffitte