Revista Empléate

N°1 - Empleate 1

Artículo imprimir el articulo

¡Comienzan las rebajas!... en el tiempo de descanso

Derechos laborales Vs. Incumplimiento

Mg. Florencia Antoniou

"Joan, que me tenía engañada con sus numerosos y elegantes conjuntos -las jefas de camareras pueden llevar su propia ropa- vive en una furgoneta,  aparcada por la noche detrás de un centro comercial, y se ducha en la habitación del motel de Tina. La ropa es de mercadillo" 1.

1.No pude encontrar estadísticas sobre el número de trabajadores que viven en cohes o furgonetas pero, según el informe de 1977 de la National Coalition for the Homeless [Coalición Nacional para los Sin Techo], en 29 ciudades del país, casi una quinta parte de estas personas son trabajadores a tiempo completo o parcial.

Del libro. Nickel and Dimed: On (not) getting by in América. (Camarera en Florida). De Barbara Ehrenreich. 2001

Las últimas décadas en América Latina dan cuenta de un aumento de la fuerza de trabajo femenina, y su permanencia voluntaria constituye uno de los cambios sociales y económicos más significativos, ocasionando a su vez transformaciones en la familia; mayores demandas educativas y desafíos desconocidos para las políticas públicas. Este aumento se produce en el marco de las reformas estructurales neoliberales de los 90`s, a partir de la apertura económica al ingreso de capitales extranjeros que, entre otras consecuencias, promovieron la aparición de los “shopping center”, fenómeno que marca el inicio de un nuevo paradigma laboral en Argentina. Nuevas pautas de consumo (tradicionalmente los comercios cerraban los días domingos o feriados, pero en la actualidad se imponen como “él” día de consumo), nuevas jornadas de trabajo y un nuevo espacio laboral que afectan la vida de las mujeres y varones trabajadoras/res, a su vez madres y padres; dificultando las estrategias de articulación trabajo- familia no solo en días de la semana sino también en sábados, domingos y feriados.

Centro comercial-Buenos AiresConcordantemente, este nuevo paradigma muestra un tipo de ingeniería cotidiana desarrollado para sostener el funcionamiento de los hogares de los y las trabajadoras y plantea nuevas maneras de afrontar las responsabilidades diarias, además de diversos interrogantes: ¿Por qué trabajan las mujeres? ¿Y los varones? ¿A qué renuncian al elegir trabajar? ¿A quién delegan el cuidado de sus niñas/os? ¿Bajo qué condiciones laborales se trabaja en el centro comercial? ¿Hay servicios de cuidado o políticas de conciliación en el centro comercial? Al interior del hogar ¿ellas realizan más tareas domésticas que los varones?

Con el objetivo de analizar el tipo de situaciones que se configuraron con la llegada de este nuevo paradigma, y poder dar cuenta de las transformaciones señaladas, se realizaron una serie de entrevistas a trabajadoras/es de comercio (sector caracterizado históricamente por una fuerte presencia femenina) del primer shopping center de la Argentina -ubicado en ámbito de la región metropolitana de Buenos Aires- y cuyos resultados se presentan a lo largo de este artículo. El objetivo es hacer un aporte al diseño de políticas que mejoren la calidad del empleo (contemplando la articulación trabajo-familia) y, en consecuencia, la calidad de vida cotidiana de las trabajadoras/es del centro comercial.

Derechos Laborales VS. Incumplimientos

A continuación se describe la normativa laboral vigente y se analizan las consecuencias de su incumplimiento.

Las/os doce entrevistadas/os manifestaron trabajar durante los fines de semana y nueve lo hacen sábados y domingos de forma permanente. Diez de ellas/os no perciben el salario correspondiente, incumpliendo el Art. 207 de la Ley de Contrato de Trabajo 20744/76 (LCT).                  rebajas de los grandes almacenes

El centro comercial no dispone de un espacio destinado al cuidado de los niñas/os de las/os trabajadoras/es, siendo que el Art 179 de la LCT establece la instalación de una guardería cuando en el establecimiento presten servicios el número mínimo de 50 trabajadoras. Respecto a este incumplimiento cabe destacar dos cuestiones: 1) el Art. nunca fue reglamentado, por lo que carece de aplicabilidad; 2) el Art. tiene una limitante discriminatoria al disponer un mínimo de trabajadoras mujeres, excluyendo a los trabajadores varones.

Ante este nuevo contexto laboral, el sindicato debería incluir en el CCT cláusulas que contemplen las nuevas problemáticas, tales como la articulación trabajo-familia, jornadas, licencias, turnos rotativos y servicios de cuidado. Actualmente el CCT que representa a los trabajadores de Comercio data del año 1975 y, si bien a partir del año 2008 se han actualizado salarios, no han habido cambios que acompañen las nuevas dinámicas laborales.

El incumplimiento y la falta de actualización de las normas laborales vigentes se profundizan ante el desconocimiento y la desinformación que tiene sobre éstas la población entrevistada, impactando directamente en las condiciones y medioambiente de trabajo.

Los “quemados”

Si bien las entrevistas fueron posibles gracias a la buena predisposición de cada uno/una de las/os vendedoras/res, (que por iniciativa personal y sin prejuicios accedieron a contestar), se registraron situaciones incómodas, pedidos de que la entrevistadora se retirara lo antes posible, conflictos con los empleadores, monitoreo permanente de las cámaras de seguridad. A su vez, resulto llamativo que quienes tenían personal a su cargo no permitieron tener contacto con los vendedores subordinados.

trabajadora centro comercialTambién han surgido manifestaciones teñidas de angustia, cansancio, síndrome de burn-out (“quemados” por el trabajo) por el tipo de tareas y espacio laboral, que se manifiestan en expresiones como: “estaba parada todo el día. Me dolía todo, iba a laburar llorando, volvía llorando, estuve a punto de renunciar, después por motivos económicos no pude… pero horrible, horrible, horrible, fue muy difícil, muy difícil, de hecho tuve el último mes en reposo absoluto porque el bebé no crecía del stress que yo tenía”4 ; “me gustaría salir, a lugares al aire público, estas todo el año acá dentro, no sabes si llueve, si hace frío, si nieva, o no nieva. Ya es costumbre, entrar de día y salir de noche”; “te desgasta el shopping, yo estoy acostumbrado, pero te desgasta mucho”; “tengo gente que me dijo: Pablo,  agarro las cosas y me voy. Y se fueron”. 

Ellas & Ellos ¿Igualdad?

A través de los datos obtenidos por el MTEySS de Argentina y de las entrevistadas realizadas, se observó que los varones percibirían un salario superior al de las mujeres y que existirían desigualdades respecto al acceso a ciertas categorías laborales: mientras que el puesto de mayor jerarquía ocupado por una mujer es el de encargada, el ocupado por un varón es el de gerente; coincidiendo con la tendencia denominada por las/os y académicas/os como “techo de cristal”.

        Fuente: Elaboración propia en base a los datos del MTEySS Argentina.

Podría pensarse que las diferencias salariales y de acceso a puestos de menor jerarquía por parte de las mujeres en el centro comercial responden a que los varones están más educados, pero es una falacia. De la misma muestra comparada en el gráfico 1, se conoció que las mujeres con terciario completo/incompleto constituyen casi el triple que los varones.

Cuando en las entrevistas se indagó sobre los niveles educativos; las mujeres y  varones  entrevistadas/os manifestaron “querer o haber querido” avanzar hacia mayores niveles educacionales, a pesar de que luego no todas/os pueden lograrlo. Entre las diversas razones que argumentan “haber tenido que dejar de estudiar”, aparecen problemáticas familiares, falta de tiempo y la priorización del trabajo en estricto sentido económico, dada la importancia de contar con un sueldo fijo, estable. Y todas/os remarcan la importancia de obtener estudios superiores como medio para alcanzar mejores oportunidades laborales.

Las mujeres entrevistadas indican que no sólo trabajan por una necesidad económica (aunque dos respondieron que sí), sino también para generar “independencia económica”, porque “quien trabaja esta más valorado” y porque “el trabajo estructura la vida”. Contemplando una valoración positiva hacia el trabajo en si mismo y a una mayor valoración de ellas mismas al trabajar: no solo se trabaja por dinero sino también por la independencia lograda. A diferencia de los varones, quienes respondieron por unanimidad: “necesidad económica”.

Articulación trabajo-familia: ajuste del tiempo

La jornada de trabajo ejerce una fuerte impronta en la vida cotidiana, consume tiempo y pauta el desarrollo de las rutinas diarias, imponiendo limitaciones a otras actividades. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en relación a la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, plantea que la organización de la jornada laboral constituye un tema primordial para las/os trabajadoras/es con responsabilidades familiares, en sus esfuerzos por equilibrar la vida profesional y la vida familiar.

La mitad de las trabajadoras entrevistadas, ante la pregunta sobre qué hacen para afrontar las responsabilidades cotidianas y poder estar más tiempo con su familia, responden: “dormir menos”.trabajadoras de centros comerciales

La estrategia más utilizada es la del ajuste del tiempo, en especial el de descanso y el de desarrollo personal (ocio, entretenimiento, formación educativa, salud primaria). Esta disminución del tiempo no laboral provoca stress y tensiones. En las entrevistas, se han evidenciado ciertas repeticiones: “no hago nada además de trabajar y volver a casa”, “dejo de hacer…”, expresiones que denotan el esfuerzo por conciliar el tiempo familiar y el trabajo, postergando deseos de realización de una vida plena.

La ayuda familiar no remunerada (abuela/os principalmente) es el recurso predominante al que apelan tanto mujeres como varones. Esto también determina la elección de vivir cerca de la familia (abuela/os), o directamente seguir viviendo en el mismo hogar que sus padres. Además, el nivel de remuneraciones declaradas colabora muy poco para la contratación de terceros para afrontar el tiempo de cuidado, como así también el acceso a la vivienda propia.

Ella está en todo

Las mujeres entrevistadas dedican más horas al cuidado de los niños/as, profundizando las formas tradicionales de organización de la vida doméstica y la división sexual del trabajo. Ellas manifestaron compartir entre 5 y 6 horas diarias con sus niños/as, y los varones entre 3 y 4 horas por día. Pero la falta de tiempo de los varones con sus niños/as también presenta tensiones.

Mientras que las mujeres asumen con mayor autonomía las tareas domésticas, los varones las realizan de manera compartida. Ellas se encargan de “levantar por la mañana” y “dormir a los niños a la noche”, pudiéndose pensar que son quienes dirigen y coordinan el día. Si bien durante el transcurso de la jornada comparten ciertas actividades, las mujeres son quienes principalmente arrancan el funcionamiento del hogar y quienes le dan el cierre a la rutina cotidiana.

Todas las mujeres entrevistadas faltan al trabajo cuando un niño/a se enferma, respondiendo al esquema cultural que supone la aceptación natural de que las mujeres son las encargadas del cuidado de los enfermos. Ellas también colaboran/supervisan las tareas escolares y asisten a las reuniones de la escuela, lo que supone una reorganización y ajuste de sus tiempos en relación a sus obligaciones laborales.

Las mujeres entrevistadas han trabajado durante su período de gestación y no manifestaron mayores conflictos al respecto. Aún así, casi todas coinciden en que el momento más angustiante es el que les marca el regreso a su rutina laboral. Por su parte todos los varones entrevistados coincidieron en que los dos días de licencia por nacimiento que establece el Art. 158 LCT /Art. 81 CCT, constituyen muy poco tiempo.

    Fuente: Elaboración propia a partir de las doce entrevistas realizadas a trabajadoras/res del centro comercial entre los meses de Julio y Agosto de 2010.

Los varones también asumen como propias algunas variables: compra de alimentos, cocina, pago de impuestos, manejo con el mundo bancario. Ellos se encargan de que no falte nada en el sentido económico, lo que demuestra la persistencia de los mundos público/varón y privado/mujer divididos, profundizando el esquema que designa al varón el lugar de proveedor, cuya única responsabilidad es el mundo laboral.

grandes almaces -padre cuidando proleLa tradicional división del  trabajo entre sexo aparece y persiste en los relatos de los entrevistados varones: ante la pregunta sobre quién sienten que es el principal responsable de las tareas domésticas, cinco de los seis responden “la mujer” y sobre el cuidado de las/os niñas/os, todos responden “la madre” (“ella es la que está en todo”).                        

Mujeres y varones entrevistadas/os han demostrado que más que desarrollar estrategias concretas, conscientes y precisas para articular trabajo-familia, han “dejado de hacer” (dormir, estudiar, ir al médico, practicar deportes, vida social, ocuparse de ellas/os mismos), dentro de un ámbito que no contempla ni protege la realidad doméstica/familiar que viven.

Las nuevas tendencias marcan estilo: los tiempos de descanso, no se liquidan

Se ha verificado que las mujeres/madres/trabajadoras del centro comercial valoran su vida laboral y su independencia económica, pero sufren discriminaciones a niveles salariales y tienen dificultades para acceder a puestos de mayor jerarquía, aún en ámbitos considerados como típicamente femeninos. Los varones/padre/trabajadores también sufren discriminación y quedan excluidos de las dinámicas cotidianas de la vida familiar.

Por lo cual, es innegable que la división sexual del trabajo de manera equitativa entre varones y mujeres sigue siendo un tema a discutir, estudiar y resolver. A discutir en todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo la corresponsabilidad de las parejas. Estudiar, avanzando en el conocimiento del estado de situación mediante la utilización de encuestas de uso del tiempo5 , y el desarrollo de políticas públicas que incluyan la transversalización6 . Como también, incorporar la perspectiva de género en la  legislación y su aplicación.

El objetivo sería, en conjunto con empresarios, sindicatos y asociaciones de la sociedad civil producir un sistema nacional de cuidados u otra estrategia de corte universal. Una estrategia que se funde desde la perspectiva de los derechos humanos (ser cuidado/querer cuidar/autocuidado) y universal (para todas/os las/os ciudadanas/os, sin importar edad, sexo, religión, descendencia), en igualdad de condiciones y calidad del servicio del cuidado. Superar la tradicional división sexual del trabajo al interior del hogar, será beneficioso para todas/os las/os involucradas/os para así finalmente pensar en un nuevo/a modelo de trabajador/a que también es cuidador/a y quien también necesita de cuidados.

Fotografias de :  F. Antoniou

1) Descanso en descenso

2) Rebajas

3) Ella está en todo

4)Mujeres,madres vendedoras

5) División sexual del trabajo

 

–––––––––––––––––– 

1Licenciada en Relaciones del Trabajo, Universidad de Buenos Aires, Argentina; Mgter en Diseño y Gestión de Políticas y Programas Sociales, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales –FLACSO Argentina-. florantoniou@gmail.com. Este artículo recoge los principales resultados de la investigación realizada en “Articulación trabajo – familia. El caso de las trabajadoras y los trabajadores de un centro comercial de zona norte del Gran Buenos Aires”. Directora de tesis: Dra. Pautassi, L. Tesis de Maestría de FLACSO, Bs. As. Diciembre, 2011 (MIMEO).
2Se realizaron 12 entrevistas semidirigidas a 6 mujeres/6 varones vendedoras/res de las tiendas de ropa, que tuvieran niñas/os de menos de 18 años a su cargo, dando como resultado una muestra intencional y no representativa; entre los meses de Julio y Agosto de 2010. Asimismo, se utilizaron datos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad de la Nación Argentina sobre las bases de datos provenientes de inspecciones realizadas en el marco del Plan Nacional de Regularización del Trabajo 2005-2009. De un total de 4199 trabajadoras/es inspeccionadas/os por el Ministerio de Trabajo; entre 2005-2009, el 65% fueron mujeres. A su vez, del total de trabajadoras/res hay un 82% en el rango etáreo que va desde los 19 a 35 años (edades consideradas tradicionalmente reproductivas).

3Convenio colectivo de trabajo (CCT): herramienta vinculante entre trabajador/empresa, y entre trabajadores/ representantes y da cuenta del proceso de negociación colectiva que es el ámbito de encuentro entre las partes. Este acuerdo, que regula las condiciones y medio ambiente de trabajo de la actividad, si contiene cláusulas de jerarquía no inferior al orden público laboral, es homologado por el MTEySS Argentina.

4Dina, 34 años, 2 hijos, separada, vendedora, seis años de antigüedad en el Shopping.

5Gherardi, N. Pautassi, L. y Zibecchi C. (2010). “Del reconocimiento a la vigencia: de los derechos humanos de las mujeres en la Argentina.”. Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) Derechos humanos en Argentina: informe 2010. - 1a ed. – Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores Argentina

6Pautassi, L. (2011). “Tiempo en espera. La transversalidad en el olvido”. Cuadragésima secta reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre la Mujer de America Latina y el Caribe. Seminario Internacional. Políticas de tiempo, tiempo de las políticas. CEPAL. Santiago de Chile, Chile.

Sumario

Editorial

Federación María Laffitte

Evolución de la relación mujer y empleo en democracia

Ana Pérez Luna. Secretaría de la Mujer UGT Andalucía

Programas de formación, ¿el camino para el empleo?

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Andalucía y su tejido empresarial

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Mujeres-motor, también en tiempos de crisis

Ana Vázquez

Servir para servir

Iván Montes Gálvez

Emprenderla con el fututo. Retos del empleo femenino ante la crisis

Iván Montes Gálvez

Mujeres frente a la crisis, soluciones con acento andaluz

Carmen G. Gavira

Economía y empleo, ¿un asunto de mujeres?

Teresa Fernández Ridruejo. Orientadora laboral. Experta en género

¿Por qué decimos economía cuando queremos decir dinero?

Iratxe Acha (TTi, Tecnología para la Transformación Interior)

Crisis es nombre de mujer

Aitor Aspuru Sáez

Jezabel. Veganamente...

Aitor Aspuru Sáez

La responsabilidad de hablar desde la experiencia

Aitor Aspuru Sáez

"Nunca sabemos el potencial que tenemos dentro"

Cristina M. Sacristán

"En esta sociedad los logros masculinos se magnifican"

Cristina M. Sacristán

El difícil camino hacia la igualdad de la mujer ucraniana

Lyudmyla Kovalchuk - La Strada Ukraine

Las labores de cuidado infantil y el nuevo marco de regulaciones para el ejercicio del cuentapropismo en Cuba

Magela Romero Almodóvar

Poner en hora el reloj de los oficios

Magela Romero Almodóvar

Género y empleo: la realidad chilena

Oriana Ayala Ferrada

Servicio doméstico, ni sueños, ni ambiciones

Oriana Ayala Ferrada

¡Comienzan las rebajas!... en el tiempo de descanso

Mg. Florencia Antoniou

Fora de Eixo. Fuera del eje

Marta Florencia Goldsman

Mujeres, trabajo y cooperativismo en Brasil

Bianca dos Santos

Mujer, negra y empresaria

Neesa Isaacs

Ser mujer, ser empresaria.

Susana Escalante

Zineb, sencilla ciudadana del mundo

Zined Chbibi-Cadoux

No todo es de color rosa en el mercado laboral australiano

Silvia Cuevas Morales

Mujeres. La fuerza del cambio en India

Susana Marín Aguilera

Paseo cultural

Judy Rudon

Créditos

Federación Asoc. María Laffitte