Revista Empléate

N°1 - Empleate 1

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¿Las australianas, realmente gozan de igualdad en este país?

No todo es de color rosa en el mercado laboral australiano

Devolución de Impuestos por el Cuidado Infantil

Silvia Cuevas Morales

Australia es gobernada por una Primera Ministra, la laborista Julia Gillard y la representante de la Corona Inglesa en Australia, es decir la                                       Gobernadora General, también es una mujer. Las mujeres constituyen el 45% de la población activa... pero ¿las australianas realmente gozan de igualdad en este país? ¿Tienen las mismas oportunidades laborales que los hombres?

¿Existen organismos gubernamentales para incentivar su participación en el ámbito laboral? ¿Ocupan puestos en las altas esferas tradicionalmente reservadas a los hombres?

 

A menudo Australia es percibido como un país de oportunidades para todos y todas y donde las mujeres gozan de mucha más libertad, derechos y privilegios que en otras naciones. Sin duda es un país de gente pionera que desde su primera Constitución, en 1901, otorgó el derecho al voto para ambos sexos (aunque sus ciudadanos autóctonos, los aborígenes no gozaron de ese privilegio). En la actualidad es gobernada por una Primera Ministra, la laborista Julia Gillard y la representante de la Corona Inglesa en Australia, es decir la Gobernadora General, también es una mujer. Las mujeres constituyen el 45% de la población activa... pero ¿las australianas realmente gozan de igualdad en este país? ¿Tienen las mismas oportunidades laborales que los hombres? ¿Existen organismos gubernamentales para incentivar su participación en el ámbito laboral? ¿Ocupan puestos en las altas esferas tradicionalmente reservadas a los hombres?

La participación de las mujeres en el mercado laboral ha cambiado mucho en los últimos años. Según los datos de la Oficina de Estadísticas de Australia (ABS), hace cincuenta años, la mayoría de las personas que trabajaban a tiempo completo eran hombres y trabajaban hasta los sesenta años o incluso más allá de esta edad. Sin embargo, en la actualidad hay mucha más gente que trabaja a tiempo parcial, en trabajos temporales o esporádicos. La edad de jubilación también se ha modificado y ahora hay una mayor proporción de hombres que deja de trabajar a los cincuenta y cinco años de edad. Hoy, el 45% de las personas australianas que trabajan son mujeres, frente al 30% de hace cincuenta años.

mujeres trabajando-australiaAl contrario que en España, donde el índice del desempleo ha llegado a la alarmante cifra del 24% , en Australia ese índice ha ido disminuyendo. En marzo de este año se situaba en un 5,2% y en abril en un 4,9%, comparado con el récord de 10,90% en diciembre de 1992 y el mínimo de 4,00% en febrero de 2008. Según las últimas cifras el desempleo masculino ha bajado a un 4,8% y el femenino a un 5,1%.

Como podemos ver con estas cifras, la participación de la mujer en el mercado laboral no dista tanto de la de los hombres, pero ¿es todo color rosa? ¿Cómo se han obtenido estas cifras? Aunque la cantidad de agencias, departamentos, “ayudas”, planes y comisiones han sido numerosas a lo largo de los últimos años ¿ha cambiado realmente la situación de las mujeres?

Australia tiene una larga tradición de legislación anti-discriminatoria, ya por el año 1986 se aprobó la ley conocida como Affirmative Action. Equal Employment Opportunity for Women Act, que en 1999 fue actualizada e implementada a partir del 1 de enero del 2000 con el título de Equal Opportunity for Women in the Workplace Act (Ley de Igualdad de Oportunidades para Mujeres en el Trabajo). Esta legislación exigía que todas las compañías del sector privado, las organizaciones sin ánimo de lucro, las escuelas privadas, los sindicatos, las compañías de formación y las instituciones de educación superior, con cien o más empleados, establecieran programas para eliminar las barreras que impedían que las mujeres accedieran o avanzaran en estas organizaciones.

Sin embargo, aunque las mujeres se han beneficiado con esta ley aún existe una gran desigualdad en los puestos de dirección, tanto en organismos gubernamentales y educacionales como en el sector privado donde ellas suelen tener menos posibilidades de ascender en sus carreras. Según la oficina de Igualdad de Oportunidades, en el 2010 todavía había diez hombres por cada mujer en las juntas directivas. Las australianas sólo ostentan el 2% de los puestos directivos en las compañías pertenecientes a la Bolsa de Valores, y un 8,3% en las de las juntas directivas. Lo mismo sucede en el mundo académico donde vemos que un 50% de los puestos de enseñanza los ocupan mujeres, sin embargo éstas sólo ocupan un tercio de los puestos de postgraduados o de cátedras al más alto nivel.

A pesar de que las políticas anti-discriminatorias e igualitarias, implementadas a través de sus planes de discriminación positiva, han conseguido que las mujeres formen parte del mercado laboral a menudo éstas lo abandonan para ocuparse de sus hijos u optan por el empleo a tiempo parcial para compaginar ambas tareas. Para paliar este problema, el gobierno ha implantado un serie de medidas tendientes a incentivar la participación de las mujeres en el mercado laboral.

El llamado “Child Care Tax Rebate” (Devolución de Impuestos por el Cuidado Infantil), que fue introducido en el 2004, tenía como objetivo el animar a las mujeres con niños pequeños a continuar en su trabajo, al incrementar la asequibilidad del cuidado infantil. Según los datos de la Oficina de Estadísticas de Australia, entre 1996 y 2006, la participación de las madres con niños en edades entre los 0-14 años, subió de un 59% a un 64%. Este incremento fue particularmente notorio entre madres solteras, que ascendió de un 50% a un 59%.

No obstante, a pesar de estas medidas Australia tuvo hasta muy recientemente una deuda pendiente con las mujeres – el permiso de maternidad o de paternidad. Tanto los gobiernos de turno como los sindicatos y los empresarios ignoraron este reclamo hasta que por fin a comienzos del 2010, durante el gobierno laborista de Julia Gillard, se aprobó el “Paid Parental Leave Scheme”, una ayuda para madres y padres trabajadores con niños recién nacidos o adoptados, que se puso en marcha a partir del 1 de enero de 2011.cartel unete a nosostros-australia

Hasta que se aprobó este nuevo permiso, las madres solían pactar con sus jefes un permiso o bien con un salario menor o un permiso sin paga. La nueva ayuda incluye tanto el permiso de maternidad como el de paternidad de dieciocho semanas y está cubierto por el Estado, con el salario mínimo (unos $596 por semana) alternativamente. Si la madre coge el permiso tras dar a luz, cobrará el salario mínimo durante ese periodo. Lo mismo se aplicaría si es el hombre quien coge el permiso mientras su esposa sigue trabajando. En ningún caso ambos padres pueden acogerse a ese permiso al mismo tiempo. Esta ayuda sin embargo depende de los ingresos anuales de la pareja ya que aquellas familias que superan los $150,000 por ingreso anual no la perciben. En los casos en que la mujer decide acogerse al permiso y tras analizar sus ingresos anuales recibe la ayuda estatal, si el hombre desea acompañar a su esposa en las primeras semanas tras el parto, éste tiene el derecho a pedir un permiso de tres semanas sin sueldo. Ahora bien, si la pareja dispone de ingresos anuales que superan lo establecido por ley para recibir esta ayuda pero igualmente quieren disponer de un permiso, cualquiera de los progenitores puede optar por hasta cincuenta y dos semanas de permiso sin salario.

Todo suena muy bien pero ¿qué pasa cuando las mujeres ya han dado a luz y quieren volver al trabajo? Un problema que ha existido siempre en Australia es la falta de centros de cuidado infantil subvencionados por el Estado. Para las familias trabajadoras, aquellas con pocos recursos o para las madres solteras, existen diversas ayudas estatales para asumir el gasto pero no existe una norma fija, si no que cada caso es estudiado por separado. El mayor obstáculo es que los centros suelen operar desde las 7.00 am a las 18:00 horas. ¿Qué hacen las madres que quieren avanzar en puestos de trabajo competitivos donde deben estar al pie del cañón largas horas, o las mujeres que trabajan de noche como por ejemplo las enfermeras? Es evidente que estas mujeres deben recurrir al cuidado privado fuera del horario laboral y éste muchas veces no es declarado por las cuidadoras y en consecuencia no pueden reclamar la ayuda del Estado para recuperar lo que han gastado.

gender gap at work Otro problema que ha existido durante muchos años, es el de la población que cobra el desempleo, que en Australia es indefinido, y que no busca trabajo activamente o el de aquellos que nunca han trabajado y carecen de la más mínima experiencia. Del total de la población desempleada, un 20% no ha trabajado con anterioridad (15 a 24 años de edad). Vale destacar que allí, quienes no tienen trabajo, cobran una subsidio que se basa en los bienes que la persona pueda tener, si es soltera, si tiene hijos o si ambas personas en la pareja lo cobran. Para hacernos una idea, una persona soltera, sin bienes y sin hijos, cobra $489,70 cada dos semanas (376,87 euros), además tiene derecho a un sinfín de descuentos en diversas necesidades básicas: medicamentos, gas, agua, alquiler, ayudas para los niños, transporte público, etc.

El problema es ¿cómo incentivar a una persona joven para que ingrese en el mercado laboral, especialmente a las jóvenes madres solteras? Una nueva iniciativa que ha puesto en marcha el gobierno este año es la de incentivar que las madres adolescentes retomen sus estudios para que puedan tener más oportunidades de incorporarse al mercado laboral. Este nuevo programa piloto cubrirá los gastos del cuidado de los niños con los impuestos de la población activa en las diez regiones menos favorecidas de Australia. La condición es que estas jóvenes completen sus estudios secundarios mientras reciben el desempleo y la ayuda para pagar el cuidado de sus hijos/as. Quienes se nieguen a participar en este proyecto perderán su derecho a las prestaciones de desempleo y las ayudas por ser madres solteras.

Fotografías: Cedidas por la autora.

1) Mujer trabajando.
2) Cartel de la época:  “Propaganda agencia de colocación”.
3) Gráfico ilustrando la brecha salarial.
4) Manifestación de mujeres exigiendo “igual trabajo, igual pago”.
5) Gráficico ilustrando la brecha salarial en las mujeres ejecutivas.

¿Y qué sucederá cuando esa joven madre termine sus estudios y busque trabajo? ¿Recibirá el mismo sueldo que sus compañeros varones? Las campañas a favor de igual salario por igual trabajo surgieron en los años treinta impulsadas por diversos sindicatos con la participación activa de muchas agrupaciones de mujeres, entre ellas la Australian Federation of Business and Professional Women’s Clubs (los clubes de la Federación Australiana de Mujeres Profesionales y Empresarias), el Australian National Council of Women (el Consejo Nacional de Mujeres de Australia), la Australian Federation of Women Voters (la Federación Australiana de MujeresVotantes) y la Union of Australian Women (el Sindicato de Mujeres de Australia). Estas campañas condujeron a la creación de la Arbitration Comisión de 1969 (la Comisión de Arbitraje), que sin embargo no logró instaurar por decreto el salario universal igualitario para las mujeres y muy pocas se beneficiaron.manifestacion-australia eqyual oay

Las cifras más recientes aportadas por el Departamento de Estadísticas  de Australia (ABS) citan un 16% de diferencia por igual trabajo a tiempo completo y la diferencia se acentúa en cuanto al trabajo a tiempo parcial, donde vemos un 36% de diferencia. Si recabamos cifras en otros ámbitos, como entre las investigaciones feministas, descubrimos cifras muy dispares. Según la presidenta de la Comisión Federal sobre Discriminación Sexual, Elizabeth Broderick, ni siquiera las mujeres en los puestos de más poder se salvan de la discriminación: “En el 2008 la Agencia de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres en el Trabajo (EOWWA), descubrió que si miramos las cifras en torno a los puestos de Director Ejecutivo y de Director Financiero, la brecha es casi del 50% entre hombres y mujeres” (Periódico ABC, del 8 de marzo, 2011). En el área de las finanzas y seguros las mujeres todavía perciben un 40% menos que los hombres.

Como vemos, a pesar de las diversas ayudas, programas y comisiones, las mujeres siguen percibiendo un salario más bajo que los hombres en los puestos considerados más prestigiosos en la escala laboral. Si analizamos la situación de las mujeres que trabajan a tiempo  parcial y en áreas de baja calificación la brecha es aún mayor. Dado que estos trabajos suelen ser de menos duración que los de tiempo completo, las mujeres están expuestas en mayor medida a la pobreza ya que al jubilarse recibirán menos dinero que sus compañeros que han cotizado por un trabajo a tiempo completo y durante más tiempo.

Cuando se habla de igualdad en Australia hay un dato que normalmente no sale a la luz, y es que las mujeres constituyen el 85% de las familias monoparentales. Estas mujeres compaginan su trabajo y su familia y no es difícil pensar que comparado con sus compañeros tendrán pocas oportunidades de ascender en sus puestos de trabajo, ocuparán más puestos a tiempo parcial, y dispondrán de menos dinero que los hombres solos sin cargas familiares. Incluso cuando hablamos de una pareja en que ambos padres trabajan, en un estudio realizado por la Oficina de Estadísticas en el año 2007 (“How families spend their time”, ¿Cómo usan el tiempo las familias?), éste reveló que las madres dedican tres veces más tiempo a cuidar a sus niños que los padres y que la carga del trabajo doméstico sigue siendo el doble de la que recae sobre los hombres.

gender gar ausrtraliaAunque en Australia se han creado numerosos programas y planes, parece que al final la desigualdad sigue vigente como en otros países considerados menos avanzados, dado que la situación de la mujer en el mercado de trabajo en vez de avanzar va retrocediendo... Australia ha pasado de ocupar el puesto 16 en el 2006 al puesto número 23 en el Informe Mundial de la Brecha entre los Sexos del Foro Económico Mundial de 2011 (World Economic Forum's Global Gender Gap Report). Este informe que examina el desequilibrio de los sexos según su participación y oportunidad económica, nivel educacional, salud y supervivencia y empoderamiento político en 134 países demuestra un alarmante descenso en la igualdad de la población australiana.

Resulta paradójico que en un país donde la crisis parece no haber afectado tanto como en otros, y donde las mujeres conforman casi el 50% del mercado laboral, éstas sigan ocupando un papel secundario. El sistema puede implementar todos los programas habidos y por haber, pero la realidad es que las mujeres siguen ocupándose de las tareas domésticas, siguen perdiendo oportunidades de ascenso en sus carreras al dedicarse al cuidado de los niños y del hogar y siguen siendo infravaloradas en los puestos de más prestigio y más flagrante aún, siguen ganando sueldos inferiores a sus compañeros varones por el mismo trabajo. Tal vez ya sea hora de lograr una mayor participación femenina y feminista en las esferas políticas para que realmente se adopten leyes eficaces para combatir estas desigualdades. 

Fuentes:
Australian Bureau of Statistics

Equal employment opportunity legislation and policies: the Australian experience. Author(s): Glenda Strachan, John Burgess, Lindy Henderson. Emerald Group Publishing Limited, 2007.

Equal Opportunity for Women in the Workplace Agency

“Gender equality in Australia – what are the issues?” By Rose Espinola. Friday, 1 July 2011. Publicado en Australia’s e-journal of social and political debate, 2011. 

 

Sumario

Editorial

Federación María Laffitte

Evolución de la relación mujer y empleo en democracia

Ana Pérez Luna. Secretaría de la Mujer UGT Andalucía

Programas de formación, ¿el camino para el empleo?

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Andalucía y su tejido empresarial

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Mujeres-motor, también en tiempos de crisis

Ana Vázquez

Servir para servir

Iván Montes Gálvez

Emprenderla con el fututo. Retos del empleo femenino ante la crisis

Iván Montes Gálvez

Mujeres frente a la crisis, soluciones con acento andaluz

Carmen G. Gavira

Economía y empleo, ¿un asunto de mujeres?

Teresa Fernández Ridruejo. Orientadora laboral. Experta en género

¿Por qué decimos economía cuando queremos decir dinero?

Iratxe Acha (TTi, Tecnología para la Transformación Interior)

Crisis es nombre de mujer

Aitor Aspuru Sáez

Jezabel. Veganamente...

Aitor Aspuru Sáez

La responsabilidad de hablar desde la experiencia

Aitor Aspuru Sáez

"Nunca sabemos el potencial que tenemos dentro"

Cristina M. Sacristán

"En esta sociedad los logros masculinos se magnifican"

Cristina M. Sacristán

El difícil camino hacia la igualdad de la mujer ucraniana

Lyudmyla Kovalchuk - La Strada Ukraine

Las labores de cuidado infantil y el nuevo marco de regulaciones para el ejercicio del cuentapropismo en Cuba

Magela Romero Almodóvar

Poner en hora el reloj de los oficios

Magela Romero Almodóvar

Género y empleo: la realidad chilena

Oriana Ayala Ferrada

Servicio doméstico, ni sueños, ni ambiciones

Oriana Ayala Ferrada

¡Comienzan las rebajas!... en el tiempo de descanso

Mg. Florencia Antoniou

Fora de Eixo. Fuera del eje

Marta Florencia Goldsman

Mujeres, trabajo y cooperativismo en Brasil

Bianca dos Santos

Mujer, negra y empresaria

Neesa Isaacs

Ser mujer, ser empresaria.

Susana Escalante

Zineb, sencilla ciudadana del mundo

Zined Chbibi-Cadoux

No todo es de color rosa en el mercado laboral australiano

Silvia Cuevas Morales

Mujeres. La fuerza del cambio en India

Susana Marín Aguilera

Paseo cultural

Judy Rudon

Créditos

Federación Asoc. María Laffitte