Revista Empléate

N°1 - Empleate 1

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Incorporación de las mujeres al mundo del trabajo remunerado

Evolución de la relación mujer y empleo en democracia

Importancia social del fenómeno

Ana Pérez Luna. Secretaría de la Mujer UGT Andalucía

"Esta noche decidí que las mujeres podríamos formar la brigada de emergencia y cada vez que hubiera una batalla amenazadora, nosotras haríamos la diferencia"

Genora Johnson Dollinger

cartel 8 de marzo2011 Posiblemente la incorporación de forma masiva de las mujeres al mundo del trabajo remunerado sea el fenómeno más importante  de la Historia sociolaboral de la segunda mitad del siglo XX. El movimiento feminista ha concebido así la   independencia  económica  como  prioridad  en  la consecución de la libertad de las mujeres.

Pero este fenómeno tan revolucionario a juzgar por su fuerte impacto en lo social, y en las economías de medio mundo, escapa del movimiento que lo reivindicó para ser apadrinado por el proceso de consolidación democrática abierto tras la Segunda Guerra Mundial. De esta manera el propio proceso de liberación de las mujeres queda en los márgenes de control del sistema patriarcal en los países democráticos

La imparable  incorporación de las mujeres al mundo del trabajo remunerado desequilibra los parámetros hasta ahora conocidos de la Ley de la oferta y la demanda, y viene a convulsionar el modus vivendi de la sociedad occidental. Una revolución, más que silenciosa, a la que se quiere silenciar como si poco estuviera ocurriendo, para que todo siga, si no igual, sí al menos lo suficiente para no desestructurar el modelo patriarcal.

Restructuración del sistema económico-productivo a nivel mundial

La actual coyuntura de recesión en las economías occidentales dentro de un mundo globalizado  deja ver el efecto dominó de los estados de crisis, pero también el imperio de las economías dominantes. La salida de la crisis que las personas expertas, y sus portavoces de la política, están  preparando, nada tiene que ver con la proyección de un mercado de trabajo en igualdad de oportunidades  entre mujeres y hombres, empezando porque están restando derechos laborales y sociales a una legislación que fuera modelo del estado de bienestar para la ciudadanía, y siguiendo  porque el futuro proyecto en igualdad de género forma ya parte del pasado, pasando al reguero de los recortes.

Análisis de género

Causas de la desigualdad de género

La primera de las desigualdades que se establece entre los individuos corresponde a las relaciones de género, basadas en el dominio del sexo masculino sobre el femenino. La relación de poder que surge y persiste a lo largo de los tiempos en las diferentes sociedades se sustenta en una correa de valores que asignan distintos roles y estereotipos a cada sexo, a través de variados vehículos transmisores, tales como la familia, la educación, la política, la religión o los medios de comunicación. Esta visión estereotipada de los sexos es cambiante de una sociedad a otra, pero sigue determinado la estructura del poder patriarcal.

División sexual del trabajo

La relación de poder  entre  los sexos  viene  dada  por la división  sexual  del trabajo. La creación de un trabajo remunerado en el escenario público y otro sin  remunerar  en  el  ámbito  privado,  y  su  reparto  en  función  del  sexo, provocaron, por largo tiempo, el estancamiento en esa supeditación del sexo femenino al masculino; estructura ya con fisuras que persiste a cuenta  del trasvase, a modo de adaptación, del propio modelo en cuestión al mercado laboral, distinguiendo ahora el trabajo valorado del que no lo es en función del sexo, y quedando el ámbito privado a cubrir por las horas no remuneradas mayormente de las mujeres.
La situación específica de las mujeres en el mercado del trabajo viene dada por  ese  diseño  del  mismo   en  función  de  las  consideraciones   sobre  lo productivo y lo reproductivo, y que se traducen en desigualdad de género. La asignación de los variados tipos de trabajo según el sexo está marcada por el peso todavía importante de los roles y estereotipos asumidos socialmente.

Un nuevo modelo productivo es necesario, que sea capaz de responder a los diferentes modelos de  familia, donde la mujer ya no puede ser el único referente del mantenimiento de la unidad familiar a través de la producción no remunerada.  La creciente  empleabilidad  de las mujeres requiere  de un estudio serio que de respuestas a un mercado de trabajo que no se adapta ya a los cánones establecidos, con una población femenina cada vez menos inactiva; a la vez que ofrezca otra dimensión de lo inactivo y del trabajo reproductivo, como otra forma de crear riquezas, no contabilizada, y si acaso la principal.

Situación de las mujeres en el mercado laboral andaluz

Empleabilidad

El principal cambio a tener en cuenta en el escenario laboral del período democrático es el continuo e imparable aumento de la tasa de actividad de las mujeres. La puesta a disposición de las mujeres para ingresar en las filas de personas empleadas es una cuestión de relevancia, por cuanto resquebraja la tradicional división sexual del trabajo a la par que crea un clima de creciente competitividad laboral a la que el actual modelo productivo todavía no se ha acostumbrado.

En Andalucía, si nos situamos en 1977, según datos de la EPA, partimos de una tasa  de  actividad  de  las  mujeres  del  20%  frente  al  75%   que  registran  los hombres. El periodo democrático transcurre con el aumento progresivo de la tasa de actividad de las mujeres en consonancia con el descenso de la tasa de fecundidad y la constitución de los nuevos y variados modelos de familia. De esta manera tenemos que en 1990 ha subido en 10 puntos la tasa de actividad de las mujeres, y que en 2002 ya se sitúa en torno al 40%. Para esta fecha hablamos de una tasa de actividad en los hombres del 67%. Si lo comparamos con los datos del primer trimestre de 2012 tenemos una tasa de actividad en mujeres del 51,6% y el mantenimiento en las cifras de los hombres con un 66,6%.

presentación estudio igualdad entre mujeres y hombres pymes La tasa de empleo de las mujeres en Andalucía entre 1977 y 1985 se caracterizó por su escasa dinamicidad  coincidiendo con el período de crisis general  del  país.  A  mediados  de  los  años  80 comenzó  a crearse  empleo, tendencia que se agota en 1990.  Para esta fecha la tasa de empleo de las mujeres se sitúa en un 19,3%, mientras que la de los hombres es del 54,5%. El nivel de ocupación de ambos sexos volvería a experimentar un incremento a partir del año 1994. Para 2008, año en el que se desata la crisis económica tenemos una ocupación femenina del 36,8% y una masculina de 58,2%. En el primer trimestre de 2012 las mujeres tienen una tasa de ocupación del 33,5%, y los hombres de 45,5%, valor por debajo del histórico 46% de 1994.

Para la fecha de 1977 hay que hablar de un 10% en la tasa de paro de las mujeres, valor que hay que relativizar teniendo en cuenta que su tasa de actividad es tan sólo del 20%. A partir de la fecha señalada el desempleo de las mujeres va aumentando en mayor proporción que lo hace la tasa de actividad.  En 1985 el paro de las mujeres  se sitúa en un 30%,  y en 1987  se dispara a 38%, teniendo una tasa de actividad del 27%. Acompaña un periodo de descenso, y vuelve a subir hasta alcanzar un máximo histórico del 43,4% en 1994.  Así  tenemos  que  para  esta  fecha,  casi  la mitad  de  las  mujeres  que buscan empleo, un 34%, se hallan en situación desempleada. A partir de esta fecha el desempleo de las mujeres comienza a descender hasta alcanzar un 19,7% en 2008,  año en el que se desata la actual crisis económica, y que ofrece en el primer trimestre de 2012 una tasa de desempleo femenina del 35,1%, superando ésta a la propia tasa de empleo.

Si   comparamos   estos   datos   con   los   relativos   a   los   hombres   tenemos indicadores similares hasta 1985, con un 10 % de paro masculino para 1977, y un 30 % en 1985. Tras un breve período de descenso la tasa del paro entre los hombres vuelve a aumentar  hasta situarse de nuevo en el 30% para el año crítico  de  1994.  A  partir  de  entonces  el  nivel  de  desempleo  comienza  su descenso alcanzando un 13,8% en 2008. En el primer trimestre de 2012 la tasa de desempleo masculina se sitúa en el 31,6%.

Acceso al empleo                                            

"Introducción a la informática", de Ángles Gil.

El acceso de las mujeres al mercado de trabajo se realiza de forma precaria; es  decir,  asumiendo  en  su  mayoría  el  trabajo  temporal,  un  37%  de  su modalidad contractual, ocupando  el trabajo a tiempo parcial en un 78%, o engrosando   gran  parte  de  la  economía   sumergida.   Las  dificultades   de encontrar un trabajo a tiempo completo y la asunción del trabajo doméstico y de cuidados  a personas  dependientes  son los principales  motivos   de  esta forma  de  inserción  laboral.  Datos  estatales  muestran  que  los  contratos  a jornada  completa  de las mujeres representan el 58,43%, mientras que en la contratación  masculina  alcanzan  el  78,04%,  siendo  datos  extrapolables  a territorio andaluz.   informatica para el empleo

La doble jornada laboral que están asumiendo las mujeres ante la falta de corresponsabilidad familiar constituye un lastre para el desarrollo de la carrera profesional  de  las  mujeres.  Los    diferentes  usos  del  tiempo  de  mujeres  y hombres, los  distintos  conceptos  de  tiempo  libre, la ausencia de un compromiso social por parte del empresariado, que impiden la conciliación de la vida laboral, familiar y personal, y la falta de una menos que aceptable red de servicios públicos que aporten calidad de vida a las personas, se erigen como obstáculos para la configuración de un mercado de trabajo con las mismas oportunidades para mujeres y hombres.

La precariedad  en  las  condiciones  laborales  de  las  mujeres  también  se deducen de las modalidades contractuales a las que se adscriben, concentrándose  el 90% en tres tipos: el contrato eventual por circunstancias de la producción, el de obra o servicio, y el de interinidad.

Segregación ocupacional

La segregación ocupacional es otra realidad del mercado laboral, fruto de la división  sexual  del  trabajo.  La  incorporación  de  las  mujeres  al  mundo  del trabajo se ha hecho teniendo en cuenta el tipo de actividades que estaban acostumbradas a desempeñar de forma gratuita. De esta manera, los sectores de actividad mayormente ocupados por las mujeres han sido la sanidad, los servicios, la educación. Otro porcentaje importante de mujeres trabajadoras se concentran  en el sector  del comercio  y la hostelería,  y de forma  más estable y con empleos más cualificados en la Administración Pública.

A esta segregación horizontal en función del sexo, por sectores de actividad y puestos de trabajos peor valorados y menos remunerados, hay que añadir una segregación  vertical  que  dispara  aún  más  la  brecha  salarial  de  género cuando la mayor parte de los puestos de dirección y de responsabilidad son detentados por varones.

Respecto a la formación académica y profesional de las mujeres, se constata un panorama completamente distinto en las dos últimas décadas. Las mujeres han crecido en todos los niveles educativos hasta sobrepasar al varón en el número  de títulos universitarios.  Sin embargo,   el  sexo  mejor  formado  sigue siendo el peor pagado, desmontándose la argumentación que años atrás  se aducía en relación a la falta de cualificación de las mujeres para moverse en el mercado laboral. Si bien es verdad, que vuelve a reproducirse esa segregación sexual en el campo de la formación que responde a los roles de género, decantándose más las mujeres por carreras de humanidades.

Las mayores tasas de paro se dan entre las mujeres jóvenes, que por su parte son   las   que   mayor   nivel   educativo   tienen.   Las   personas   jóvenes   son contratadas por debajo de su cualificación, y es que el empresariado se muestra incompetente a la hora de absorber estas generaciones mejor preparadas. La escasa innovación, y por consiguiente, escasa productividad, lo pagan las trabajadoras y los trabajadores con bajos salarios.

Discriminación salarial                                                             

I encuentro mujeres sindicalistasEn Andalucía la ganancia media de los hombres es de 22.000 € anuales, frente a 17.000 € de las mujeres, un 22% menos. Este tipo de discriminación guarda relación con el resto de desigualdades de género que conforman el mercado de trabajo. De forma directa aparece al confeccionarse un sistema de clasificación profesional diferenciado en función del sexo con asignaciones retributivas distintas. Más indirectamente, pero de gran peso, la discriminación salarial  se  nutre  de una  valoración  de  los  puestos  de  trabajo  también  en función del sexo.

Como tercer factor que incide fuertemente en la brecha salarial de género hay que señalar el sistema de asignación de los pluses y complementos, que vinculan experiencia laboral, antigüedad y disponibilidad a puestos de trabajo desempeñados mayoritariamente por hombres.

“En las primeras Jornadas por la Liberación de la Mujer celebradas en Madrid el 6, 7 y 8 de diciembre de 1975, se reivindicaba la igualdad en el trabajo, en el acceso a cargos de responsabilidad y en el salario, creación de guarderías infantiles y la aceptación de la condición de la mujer trabajadora en la lucha global del movimiento obrero” (Mujer Trabajo y Sociedad (1839-1983), por Luis Alberto  Cabrera  Pérez,  Fundación   Largo  Caballero,   Madrid,  2005).  Estas jornadas ponían de relieve lo que poco después se desarrollaría constitucionalmente.  “El artículo 14  de la Constitución  proclama la igualdad de todos los españoles  ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión... El artículo 35 consagra el derecho y el deber al trabajo de todos los españoles, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.”

Más de 30 años después UGT Andalucía tiene que lamentar que la situación de las mujeres siga siendo discriminatoria en el seno de las empresas, tanto en su forma de acceso, como en su permanencia;  tiene que al mentar que la salida de las mujeres de su vida laboral no esté acorde con las necesidades básicas que garanticen una vida digna y decente.VII encuentro de mujeres

UGT  Andalucía  es  consciente   de  la  necesidad  de  dar  respuesta  a  un panorama social asolado por la pérdida del empleo de tantas mujeres y hombres, ruina de numerosas familias. Desde este sindicato  trabajamos día a día en los centros de trabajo, estando al servicio y en la lucha y poniendo voz a las reivindicaciones de las trabajadoras y trabajadores. UGT Andalucía no se resigna  a  perder  lo  que  con  tanto  esfuerzo  hemos  ido  consiguiendo  las ciudadanas y los ciudadanos  en favor de una mayor calidad de vida y del progreso hacia una sociedad libre de comportamientos sexistas.

La Secretaría de la Mujer de UGT Andalucía trabaja en el asesoramiento y formación de la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres en las empresas. Nuestro objetivo es la erradicación de las discriminaciones laborales que sufren las mujeres en los centros de trabajo. Pero también trabajamos por la sindicalización de las mujeres, porque ellas sean la voz de sus propias reivindicaciones laborales y sociales. Las mujeres deben ser las protagonistas indiscutibles de su trayectoria vital, pues nadie mejor que una misma conoce su punto de partida, los obstáculos a salvar y a dónde se quiere llegar. Desde la Secretaría de la Mujer de UGT Andalucía animamos a las trabajadoras a que estén en las mesas de negociación  para pelear por mejorar las condiciones laborales  en los centros de trabajo, y animamos  a que sean representantes sindicales con poder de decisión. Como mujeres, como trabajadoras, y muy especialmente en estos momentos de reacción social, tenemos que estar en primera línea de combate para defender nuestros derechos conseguidos,  y por los que hemos de conseguir.

Fotografía superior dcha.: Presentación del Estudio "Igualdad entre mujeres y hombres en las PYMES andaluzas.
Fotografía central: I Encuentro de Mujeres Sindicalistas de UGT Andalucía

Sumario

Editorial

Federación María Laffitte

Evolución de la relación mujer y empleo en democracia

Ana Pérez Luna. Secretaría de la Mujer UGT Andalucía

Programas de formación, ¿el camino para el empleo?

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Andalucía y su tejido empresarial

Angel Gabriel Bueno Sánchez

Mujeres-motor, también en tiempos de crisis

Ana Vázquez

Servir para servir

Iván Montes Gálvez

Emprenderla con el fututo. Retos del empleo femenino ante la crisis

Iván Montes Gálvez

Mujeres frente a la crisis, soluciones con acento andaluz

Carmen G. Gavira

Economía y empleo, ¿un asunto de mujeres?

Teresa Fernández Ridruejo. Orientadora laboral. Experta en género

¿Por qué decimos economía cuando queremos decir dinero?

Iratxe Acha (TTi, Tecnología para la Transformación Interior)

Crisis es nombre de mujer

Aitor Aspuru Sáez

Jezabel. Veganamente...

Aitor Aspuru Sáez

La responsabilidad de hablar desde la experiencia

Aitor Aspuru Sáez

"Nunca sabemos el potencial que tenemos dentro"

Cristina M. Sacristán

"En esta sociedad los logros masculinos se magnifican"

Cristina M. Sacristán

El difícil camino hacia la igualdad de la mujer ucraniana

Lyudmyla Kovalchuk - La Strada Ukraine

Las labores de cuidado infantil y el nuevo marco de regulaciones para el ejercicio del cuentapropismo en Cuba

Magela Romero Almodóvar

Poner en hora el reloj de los oficios

Magela Romero Almodóvar

Género y empleo: la realidad chilena

Oriana Ayala Ferrada

Servicio doméstico, ni sueños, ni ambiciones

Oriana Ayala Ferrada

¡Comienzan las rebajas!... en el tiempo de descanso

Mg. Florencia Antoniou

Fora de Eixo. Fuera del eje

Marta Florencia Goldsman

Mujeres, trabajo y cooperativismo en Brasil

Bianca dos Santos

Mujer, negra y empresaria

Neesa Isaacs

Ser mujer, ser empresaria.

Susana Escalante

Zineb, sencilla ciudadana del mundo

Zined Chbibi-Cadoux

No todo es de color rosa en el mercado laboral australiano

Silvia Cuevas Morales

Mujeres. La fuerza del cambio en India

Susana Marín Aguilera

Paseo cultural

Judy Rudon

Créditos

Federación Asoc. María Laffitte