Clausura XI Encuentro Internacional Mujeres Singulares.

jornada

2018-11-29

Clausura XI Encuentro Internacional Mujeres Singulares.

La lucha de las españolas por sus derechos: 100 años después… Nada que perder.

Ha finalizado el XI Encuentro Internacional de Mujeres Singulares, en el que hemos tenido el honor de ensalzar a grandes mujeres de nuestra comunidad cuyo valor por conseguir lo que creían justo... no tiene parangón. Máxime cuando estamos hablando de una época en la que las mujeres no tenían ni voz ni voto y, menos aún,

mujeres sin formación. Mujeres que tenían que levantarse al alba para poder conseguir unos céntimos para malcomer ellas y su prole.  Pues estas mujeres, nada débiles como hemos podido comprobar durante estos días, fueron capaces de enfrentarse a un sistema feudal y conseguir su reivindicación:  que bajara el precio del pan y otros artículos de primera necesidad. El arrojo de estas “faeneras”, como se hacían llamar, no tiene parangón.    Valorar, reconocer y visibilizar a nuestras antepasadas para que nos sirvan de referente, es nuestro credo.

Así, tomando como punto de partida el levantamiento de las “faeneras” y de la mano de avezadas expertas y expertos, hemos constatado cómo la secuencia de acontecimientos, marcados por los disturbios del hambre que surgieron en Málaga, después en Barcelona, Alicante y Almería en 1918, marcó un antes y un después en la sociedad de estas ciudades en particular, y en la española en general.

Asimismo, se ha resaltado la importancia de la sonoridad como apoyo, coexistencia y solidaridad entre las mujeres frente a los problemas sociales. Tenemos el deber de visibilizar a todas las mujeres en general y a la mujer rural en particular como agentes de cambio, como sujetos sociales activos, relegados por el androcentrismo.

Especial hincapié se ha hecho en cuanto a que es nuestra obligación rescatar y reforzar el valor incalculable de la transmisión oral como vía fundamental para recuperar nuestra memoria individual y colectiva, como recurso para transmitir nuevos valores humanitarios y solidarios que nos lleven a replantear jerarquías, tradiciones y estrategias.

Montarse en el tren de la igualdad significa no bajarse en ninguna estación porque sería mucho lo que perderíamos.

Cierto es que hemos avanzado y conseguido grandes objetivos. Ahí tenemos la Ley Orgánica de Igualdad, la Ley de Dependencia, Ley de la Titularidad Compartida de Explotaciones Agrarias y la Ley de Violencia de Género. Todas ellas contribuyen a poner a nosotras, las mujeres, en el lugar que nos corresponde; ahora hay que conseguir que se cumplan.

Así pues, es nuestra obligación seguir trabajando, sensibilizando y contando a las generaciones venideras que nuestro reforzado y enérgico testigo un día pasará a sus manos y su compromiso será continuar trabajando para mejorarlo como nosotras hemos estado haciendo con el legado de nuestras predecesoras.

Uno de nuestros objetivos para este Congreso era crear un espacio de pensamiento, reflexión, debate y… propuestas. El objetivo se cumplió ampliamente.

Como remate del XI Encuentro de Mujeres Singulares terminamos con el eslogan que clamaban aquella multitudinaria manifestación de mujeres: “Compañeras, nosotras somos las que tenemos que arreglar esto”.